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La voz de Heriberto Lovera se levantó grave en la tradicional librería El Ateneo de la calle Florida en Buenos Aires. Había llegado allí para la presentación de su segundo libro “Déjalo cre…Ser”, que trata precisamente sobre la relación entre adolescentes y adultos.
Y dijo cosas como estas, al acercar más detalles de la obra que condensa, en parte con años de experiencia acumulada en la enseñanza: “La mano dura no sirve”, sonó tajante. Silencio. “Si sirve una buena mano que ponga límites, severa, de ser necesario pero que también acaricie, acompañe”, agregó.
Sobre el diálogo y la imperiosa necesidad de recuperarlo, trata el libro que pareciera llegar en el momento justo. “Es para que lo lean en familia, para educadores. No me jacto pero de mis años en la enseñanza solo tengo buenos recuerdos, aún con aquellos chicos más difíciles”./
Casado, con tres hijos, quien vive desde los cuatro años en Lomas de Zamora, atravesó todos los roles de educador: es profesor de Física, Matemática y Astronomía, trabajó como docente en la Universidad de Buenos aires (UBA) y en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en numerosos colegios y profesorados, dictó conferencias y cursos en congresos nacionales e internacionales y fue Rector y Director General en escuelas.
Con su primer libro de poemas, ganó un primer premio nacional de poesía. Prolífico, Heriberto también es compositor.
“Yo no inventé nada”, aclara refiriéndose a “Dejalo cre…Ser”.
“El diálogo es fundamental. El adolescente tiene que sentir que lo escuchan, que es protagonista en la escuela, la casa o cualquier otro ámbito pero con responsabilidad”, filosofa. Para Lovera es muy mediocre y sencillo relacionarse con los jóvenes desde el autoritarismo o desde el amiguismo. La sociedad mata de hambre a los niños, los empuja a la delincuencia y después los juzga como adultos – polemiza-. No digo que no haya que castigar el delito hoy, pero, me pregunto: ¿Quién hace un análisis de la responsabilidad que le cabe al estado?, la dejó picando.
Diego Etcheverry
Clarín 2004
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